Opiniones distintas y sistemas de creencias
Actualmente en USA y en España, las opiniones políticas están muy divididas en dos bandos claramente opuestos y bastante igualados numéricamente: en USA, republicanos y demócratas; en España, derechas e izquierdas y en Cataluña, constitucionalistas e independentistas.
Para los que eligen cualquier bando, es fácil caer en el pensamiento de que hay que ser estúpido para votar a un partido contrario al suyo. “Yo soy una persona racional, inteligente, y bien informada pero ¿cómo se puede ser tan estúpido e infantil, para votar al partido contrario que defiende unas ideas tan simplonas e inhumanas? ¿Cómo es posible que haya personas que no voten a mi partido que es el único que defiende un mundo mejor o al menos, menos malo? ¡La gente, la masa, es imbécil, inmadura, incapacitada para tomar buenas decisiones, nunca llegaremos a ningún sitio con este material humano! “Nosotros", los que pertenecemos al mismo partido somos los racionales, los que poseemos la verdad (o al menos trabajábamos para lograrla), en cambio los otros son irracionales y están engañados.”
Sin embargo, es un pensamiento demasiado simplista el pensar que la gente es irracional o estúpida, la raíz de su conducta es más compleja.
En la película “Enemigo a las puertas”, en la batalla de Estalingrado, un buen reportaje que nos informa hasta donde pueden llegar los humanos luchando entres sí, Kruschev, jefe político de los comunistas, pregunta a sus comisarios qué es lo que tienen que hacer para evitar que los alemanes sigan avanzando y que no retrocedan o deserten sus propias tropas. Un comisario afirma que aumentar los castigos: enviar a Siberia a los débiles. Kruschev le responde que eso ya lo han intentado y que no funciona; entonces otro comisario, Danilov, expone que lo que hay que conseguir es dar esperanza a sus tropas. Kruschev lo medita y le da la razón. A continuación Danilov crea un personaje mítico que ofrece esperanza: un francotirador de puntería excepcional que está diezmando a los alemanes. A través de un periódico de propaganda editado en condiciones precarias, lo convierte en un héroe nacional que sirve de ejemplo para animar a las tropas.Esperanza. Los humanos nos movemos por la motivación esperanzada de un mundo mejor o menos malo. Todos.
¿En qué se basa la esperanza? En datos, en la información que nos asegura que haciendo tal conducta nuestra vida mejorará y conducirá a un futuro mejor para nosotros y para toda la raza humana.
Los partidos políticos, las firmas comerciales, las ideologías en general, venden propaganda de esperanza. Aquel que consigue que su propaganda sea la más creíble es el que gana las elecciones. Estamos en un supermercado de creencias y el que ofrezca más esperanza a mejor precio es el que triunfará. La propaganda depende del que la recibe, pero sobre todo del que sabe ofrecerla de una forma más convincente. Quien tenga los medios de información: periódicos, radio, tv, escuelas, universidad, etc., será el que gane las elecciones. La gente no es imbécil, simplemente está sopesando lo que le ofrecen y las carencia que cada uno tiene, eligiendo la mejor opción para sus intereses. Indudablemente, la formación de las personas, su sistema de creencia, su cosmovisión, influye en la capacidad crítica para el examen de la propaganda que le ofrecen, pero de una forma general somos influenciados por la propaganda y educación que recibimos que forman nuestro sistema de creencias.
Los sistemas de creencias forman un filtro a través del cual se ve el mundo. Se interpreta el mundo a través del prisma de las propias convicciones, sin ser conscientes de ningún filtrado o distorsión. Se contempla el mundo a través del prisma del conjunto de creencias que llevan inculcadas la hostilidad a cualquier perspectiva alternativa que pueda mínimamente cuestionarla.
El cambio duradero no es por la fuerza, sino por las ideas. Vigile sus creencias, páselas por el filtro de una crítica sana y busque como cambiar razonablemente las de los demás.
(*) Imagen de entrada: "Cicerón denunciando a Catilina", de Cesare Maccari (1880). https://es.wikipedia.org/wiki/Cesare_Maccari#/media/Archivo:Cicer%C3%B3n_denuncia_a_Catilina,_por_Cesare_Maccari.jpg

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