Propósitos de año nuevo
Cada año nuevo nos bombardean con cientos de propósitos para mejorar nuestra vida y ser una persona más completa, propósitos que al poco tiempo hemos olvidado en el baúl de los recuerdos.
Le propongo un solo propósito aderezado con otro para facilitar el primero.
El propósito es: en un mundo lleno de sufrimiento, gente amargada y preocupada por cientos de problemas, “sea amable”. Sea educado, compasivo, con la gente que le rodea, empezando por uno mismo. Sea testigo, embajador, de las buenas maneras y la cordialidad: tenga un corazón amplio. Practíquelo con su pareja, padres, hermanos, hijos, amigos y sobre todo, con usted mismo; trátese con amabilidad… tendrá muchas ocasiones para ello. A veces tratamos más cariñosamente a nuestro coche o aspirador que a las personas que nos rodean o somos enormemente exigentes con nosotros. Henry James solía decir que había “tres cosas importantes en la vida: la primera, ser amable; la segunda, ser amable y la tercera, ser amable”. Ser amable no significa disfrazarnos de un sentimentalismo barato o acomodarse a todo; la vida nos requiere muchas veces a tomar difíciles decisiones, hablar con palabras duras, enfrentarnos a la injusticia y al juego sucio donde se manifieste.
Pero todo lo que hagamos puede ser dicho y hecho compasivamente. Incluso las posturas más difíciles pueden ser ejecutadas amablemente. Sin excepciones.














































