La vida no tiene sentido (III).
El sentido de la vida y la trampa del perfeccionismo
En el folleto anterior, siguiendo a Iddo Landau, uníamos el concepto “sentido de la vida” a la tesis que sostiene que la idea “sentido de la vida” está basado en la “valoración” de lo que hacemos y por lo tanto, si no hacemos nada excepcional, digno de un altísimo valor, la vida no tiene sentido, está “vacía”.Examinemos esta trampa:
Si el sentido de la vida está basada en el valor de lo que hacemos, solo las personas que consiguen logros excepcionales tienen vidas llena de sentido, mientras que el resto de las personas normales que no conseguimos nada extraordinario, tienen una vida muy pobre de sentido.
Solamente los multimillonarios, que pueden conseguir innumerables objetivos, tienen una vida llena de sentido. Solamente los deportistas de élite, los premios Nobel, los papas, jefes de estado, y gente parecida, tienen una vida llena de sentido mientras que nosotros los pobres, los peones de la sociedad, los “de abajo”, llevamos una vida muy escasa de significado.
El error consiste en atribuir valor solamente a lo perfecto o excepcional
Seguramente las comidas preparadas en los restaurantes de lujo de Madrid, París, o Londres, tienen un sabor exquisito, pero eso no significa que los platos que se pueden preparar en la cocina de casa, sean malos y no sean apetecibles. Quizás aquellos sean mejores que los nuestros caseros, pero de vez en cuando nos salen platos de chuparse los dedos. Einstein fue un genio, posiblemente con un coeficiente intelectual mucho más alto que el nuestro, pero eso no significa que nosotros no tengamos ninguna inteligencia.

















































